A primeros de Octubre volví por octava vez a pasar por el albergue del Pilar y como siempre en este maravilloso lugar no existen los fallos, solo abuela atención y la cercanía en el trato. Las instalaciones muy buenas y los precios de alojamiento y comida muy buenos. Además en esta ocasión había un pulpero que ofrecía un material de primera. Para los peregrinos granadinos ( y del resto de lugares también) este albergue se ha convertido en toda una referencia de lo que debe ser un albergue popular. Isabel y su equipo son de primera división. Volveré ¡,